jueves, 30 de agosto de 2007

En un recorrido y la perdición

1 comentario:

Romina Forno dijo...

Me encanta esa foto. Todas esas líneas y colores, con esa subida que descoloca completamente...es genial.

¿Cómo le llamaríamos esta vez, a lo Sanhattan? Valphattan, por los colores que van cambiando por piso -que es algo que adoro; ¿a quién no le gustaría vivir en un edificio con departamentos que exteriormente busquen identidad en vez de uniformidad?

Valphattan modificado: actual hace cuarenta años... la modernidad de nuestro puerto está obsoleta. Pero, ¿quién necesita modernidad? Sólo nos transforma cada vez más dependientes y inmediatos, por no decir cómodos. Quizás de ahí también podría venir la magia de la que hablas; como todo es tan lento, tan deliciosamente lento y cicatrizado, nos da la oportunidad de buscar retrospectivas, ser intrínsecos y encontrar en lo de antaño algo que sentimos que nos pertenece.

Los colores en la gama del ocre y el burdeo son los que más historia nos dejan, muestran a través de su óxido la marca del pasaje del viendo que pasó por su cobijo.