Un silencio y un suspiro. Uno al lado del otro forman ambiente y presencia. Luego el abrazo y el beso vendrán acompañados del amor, que pasea lentamente por todos los peldaños empolvados y humedecidos con el moho que rutinariamente aparece cubriendo y rociándote. Ciudad que recorrimos y que nos gusta recorrer. Ciudad que apreciamos a pesar de sus desganadas ganas de seguir adelante, que se mantiene presente por la causa de sus habitantes, quienes llegan y se enamoran, o quienes desencantados quieren partir, cambiándola por otra que florece por sus jardines engañosos que no tienen un rol más que enmascador de verdades vergonzosas.
Sin embargo, prefiero el polvo, el desgaste, las cenizas y las pinturas desgastadas. Te prefiero a tí, porque eres la única certera, verdadera y que nos acepta a todos los que paseamos por tus calles. Aceptas a quienes te deben y a quienes te siguen envenando. A quienes agarran, aprietan y también los que sueltan engañados y dudosos. Solamente tú, que te muestras tal cual eres, sin encantamientos previos, sino mostrando tus flores marchitas desde la primera mirada, eres la única que logra provocar ese dolor profundo intrínseco cada vez que eres vista. Y son tantos los que te ven, que sus ojos quedan y sus impresiones quedan impregnados dentro de tus heridas que nunca sanaron ni nunca lo harán. Pasearte es pasear la vida de esos ojos, de esos pensamientos dispersos por todas esas esquinas disecadas. Algunas parecen ser cuadros de Van Gogh, queriendo imitar lo que trató sin éxito renacer dentro de un continente nuevo, otras crudas fotografías blanco y negro de ángeles caídos, de los verdaderos ángeles que abundan en tus cerros, embarrados y hambrientos. Lo que renació fue la fuerza de quienes te erigieron, que se desvanece cada vez más, pero nunca termina, siempre queda una gotita aferrada que sigue mojando tus avenidas como parte de un patrimonio que sigue vivo, que es el final de la vela de tu vida, alimentándose de la cera derramada por todas tus escaleras.
Te quiero en invierno primavera verano y otoño. Te quiero como eres y como terminas de ser. El amor que recorre tus peldaños seguirá vivo, resistiendo como lo ha hecho todos estos años. Antes eras olvidada, independiente dentro de tu miseria y cariño aledaños. Ahora te reconsideran como nueva locación para crear más diferencia entre tus habitantes. Sabes que no volverás a estar viva como tu pasado de oro te recuerda, no, ahora vivirás para terminar de vivir. Mas el amor polvoreado seguirá, coloreándose poco a poco como lo sería un beso o un suspiro dentro de dos almas perdidas.
2 comentarios:
DEBO PARTIR POR DECIR QUE ESTAS MUY POETICA ROMINA CARLA, y esa es una "función" ajajjaj en finj, ese no es el tema, a lo que voy que apesar de que te pierdes un poco en el tema, se puede apreciar que el amor que sientes or nuestro gran valparaíso te sale del alma y que en el fondo, bien abajo, en una esquina... todos los sentimos...
eso pu, cuidate, un beso
saludos al CARLANGAS el CHILOTE (luego él va a ser un blog sobre chiloe)...
en fin un beso giganteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
constanza bulnes
Que excelente escrito, no lo habia leido esta rebuenisimo, felicitaciones nos estamos viendomuchos cariños y no dejemos el blog botado
besos
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